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  • 01/06/2009
    Y el tercer miedo, la muerte...
  • Legal y Fiscal / La Gaceta; Helena Suárez Jaqueti

    Hace unos días Madrid amanecía empapelada por carteles de apoyo a la candidatura olímpica de Madrid 2016. Sin embargo, para los abogados la cita clave es Madrid 2009. En octubre acogemos la Conferencia Anual de la International Bar Association, organización que agrupa a más de 30.000 abogados de todo el mundo, y que espera dar cita en Madrid a 4.000 profesionales del sector.

    En un año como este, en el que tendemos a mirar el destino y rendimiento de cada euro, es interesante analizar qué nos aporta nuestra unión a este tipo de asociaciones.

    A menudo los abogados que participamos en estas organizaciones escuchamos comentarios de compañeros como "¡Qué suerte! ¡De viaje y de fiesta!". No vamos a negar que las actividades sociales juegan una papel muy importante.. En ellas los abogados se conocen, comparten experiencias y establecen contactos que, en ocasiones, pueden desembocar en una relación profesional. Éste es uno de los objetivos a marcarnos los que nos embarcamos en este tipo de proyectos y lo es a medio-largo plazo y, por su puesto, no será el único o nos frustraremos y abandonaremos la organización.

    La confianza, de clientes y colegas, tarda en madurar y se facilita si desarrollamos un papel activo, involucrándonos en las actividades, participando en seminarios y escribiendo artículos. La motivación es fundamental, pues a menudo la dedicación a este tipo de actividades es un trabajo extra, que robamos del tiempo personal.

    Precisamente por ser una apuesta a largo plazo, echo de menos una participación más mayoritaria de abogados jóvenes. Precisamente son éstos, con su carrera por delante, los que mayor provecho pueden sacar de la organización, al contactar con profesionales de más experiencia de los que aprender y construir una red de contactos profesionales.

    Para sacar provecho, las aptitudes personales son la clave: empatía, capacidad de comunicación y VALOR. Como escuché a un conferenciante hace poco, el tercero de sus miedos es la muerte; el segundo, hablar en público y el primero, entrar en una sala con 200 personas que no conoces e iniciar una conversación. Para eso, ¡también hay que valer!

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